lunes, 3 de diciembre de 2007

Un tsunami en Canarias

Hace poco cayó en mis manos un ejemplar de la revista canarii y leí con interés un artículo sobre los efectos del terremoto de Lisboa en Canarias. Después de nuestras aventuras en Portugal, leer que en casa también se dejó notar aquel desastre de proporciones bíblicas me pareció cuanto menos interesante y digno de mención en este blog mío. El 1 de noviembre de 1755 tembló la tierra arrasando gran parte de Portugal. En España, la peor parada fue Cádiz, que sufrió el azote de una ola gigante que según las crónicas de la época mató a unas 300 personas y se llevó a otras 500 que fueron declaradas desaparecidas. Vistas las consecuencias del desastre, desde Madrid se solicitó un informe a todas las provincias para saber cuales habían sido las consecuencias del seísmo en España. Desde Canarias llegó el siguiente informe:

“En la isla de Gran Canaria se experimentó movimiento del mar y los habitadores de su principal ciudad estuvieron viendo desde los balcones y cercanías de la marina esta repentina hinchazón de las aguas en la misma hora y con el mismo asombro, y mucho más cuando vieron que, retiradas ocho o diez minutos, volvieron con mayor impulso sobre los no tocados límites en la antecedente invasión, repitiéndose hasta tres veces en aquella isla esta gran novedad, pero sin más estrago ni otra circunstancia digna de notarse, y sólo en el Puerto principal de esta isla, nombrado el Puerto de la Luz, distante una corta legua de la ciudad, se vio entrar el mar e inundar la ermita que allí había de Nuestra Señora de la Luz, y habiéndose retirado como a un tiro de pistola dentro de su antiguo límite, descubrió el casco de un navío de cuyo naufragio no hay memoria, y dejó la ermita llena de pescado”.

Curioso texto sobre una catástrofe de dimensión Europea. El único daño material que sufrió Canarias fue la destrucción de la provisión de sal de unas salinas de Fuerteventura, cuyo dueño quedó arruinado por la subida del nivel del mar.

1 comentarios:

Davisito dijo...

La iglesia llena de "pescado",... Simón Pedro el "pescador",... los panes y los "peces",... Seguro que más de uno en la santa, católica y apostólica iglesia romana aprovechó la coyuntura y dijo:

¡Milagro, obra divina!

Je,je,je...